
Mayores que viven solos, que cobran pensiones muy bajas y no pueden permitirse comprar carne o pescado a menudo o que presentan una discapacidad que les impide ir al supermercado. A veces no tienen quien les cocine ni ganas de hacer comidas. Se alimentan de dulces o comen para saciarse. Aparentemente tienen sobrepeso, incluso son obesos, pero, detrás y, por paradójico que parezca, esconden una importante desnutrición. De ellos, muchas veces invisibles, habla a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA la enfermera Mari Lourdes de Torres, vocal de Nutrición del Consejo General de Enfermería: «No podemos permitirnos que haya mayores en esta situación».
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