
Antígona (prefiere identificarse con este nombre) acudió a su médica de cabecera hace más de tres años para consultarle por qué su vientre se hinchaba hasta el punto de parecer que estaba embarazada y por qué no lograba ir al baño durante días. Ella siempre fue una mujer delgada, pero, a partir de la menopausia y de la pandemia, cogió algo de peso. Fue en ese momento cuando empezó a notar una inflamación anormal de su abdomen. En cada visita, su doctora le decía que era una consecuencia de la menopausia, pero nunca la derivaba a un especialista. Cuando Antígona ya se puso firme y le recalcó que llevaba «muchísimos años sintiéndome prácticamente incapacitada, en una situación que me afectaba en el día a día», la médica del ambulatorio le pidió cita para gastrointestinal en el Hospital de Alicante.

