
Los hospitales ya abordan los golpes de calor como emergencias médicas con una mortalidad elevada. Se caracterizan por una temperatura corporal muy alta (mayor a 40.5C), alteraciones neurológicas y fallo multiorgánico. La crudeza de los veranos que vive España ha obligado a los médicos de la UCI a actualizar sus protocolos ante la posibilidad, cada vez más común, de recibir en sus servicios a personas que no pueden soportar esa temperatura. Algo muy grave. De esta situación crítica habla con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA el doctor Eduard Argudo, miembro del Grupo de Trabajo de Transporte Crítico de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC).
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