
El peor momento de las vidas de Mireia Beltran y Andrés Morgenstern ocurrió hace un año y medio, cuando el bebé que esperaban nació sin vida a las 36 semanas de gestación. Pese a que ambos son pediatras (él, de hecho, es el coordinador de la Unidad de Atención Paliativa Pediátrica del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona) y están acostumbrados a ver y trabajar muy de cerca con la muerte, el impacto psicológico que causó en ellos la pérdida de su primer hijo, Arán, aún es visible a día de hoy, cuando hablan con la prensa de lo sucedido.
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