
Hace tres años que a Anna Bassols, de 33, le diagnosticaron endometriosis. «Aunque, en realidad, a mí la menstruación me ha dolido siempre, desde que me vino con 14 años. Pero normalicé este dolor como hacen tantísimas mujeres e hicieron las ginecólogas que me veían. Yo vivía con una caja de enantyum e ibuprofenos cada mes», cuenta esta vecina de Premià de Dalt (Barcelona). Un macroestudio en 128 millones de mujeres de Europa y EEUU ha confirmado que las personas con endometrioisis tienen hasta tres veces más posibilidades de padecer cáncer de ovario. «El cáncer es algo que me preocupa, pero relativamente. Ya tengo motivos suficientes para sufrir en mi día a día como para además preocuparme de lo que pueda pasar«, se resigna Bassols.
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