
Beatriz Mínguez es una joven pediatra que trabaja en el servicio de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. Es una de las protagonistas de esta historia que va a cambiar la vida de las personas que padecen el síndrome del olor de pescado. De hecho, ya se la ha cambiado a varios de sus pacientes, dos niños, y a unos pocos voluntarios -un adolescente y tres adultos- que hace dos veranos se apuntaron a un proyecto pionero y de colaboración entre el citado centro hospitalario y la multinacional de perfumes Eurofragance, presente en más de 60 países.
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