
En pleno pico de infecciones respiratorias, en el que la gripe A le ha restado protagonismo al COVID, varias voces expertas se han alzado para alertar sobre el daño sigiloso que produce el coronavirus SARS-CoV-2, y que se manifiesta mucho después de los síntomas gripales de la fase aguda. Han sido la jefa técnica de COVID de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la exjefa de respuesta COVID de la Casa Blanca quienes, hace pocos días, han advertido que cada vez se conocen más secuelas de este patógeno, incluso en casos leves y moderados. Sus inquietantes pronósticos se suman a los del ministro de Salud de Alemania y a los estudios que se publican en revistas científicas y apenas trascienden a la opinión pública. Sin ir más lejos, la semana pasada se publicaron investigaciones que vinculan el virus del COVID con desregulación inmune, secuelas neurológicas y párkinson.
